EL PROBLEMA URBANO: GRAFFITI

Una vez mas, dandoles a conocer este exelente trabajo que ha estado haciendo Miss P al traducir estos articulos, que bien son una muy buena fuente te informacion y nos ponen al tanto de lo que ocurre en la escena o respecto a ella, todo completamente en nuestro idioma.

Artículo: Harlman

Traducción: Miss P

No estaba buscando graffiti. Tenía algo más grande en mente: la terrible economía poniéndose peor y la inmediata e inminente catástrofe, mientras el Partido Republicano se prepara para destruir al país en lugar de molestar a Grover Norquist. No puedo escribir acerca de los problemas nacionales; debe de existir una fotografía. Visto como un record documental o como arte público, la imagen provee tanto al escritor como al lector una base para pensar sobre las cosas desde una misma óptica. Pero al mirar alrededor, desde las ediciones impresas hasta los slide shows, es difícil saber que la economía existe, menos que las personas estén desempleadas, mal empleadas, trabajando más por menos o preocupadas por el futuro. Y es por eso que el New York Times decidió escribir sobre el crecimiento del graffiti.


Sí, es cierto: el graffiti está en ascenso. Esta imagen de LA captura el sentido del artículo: un baldío abandonado y degradado por vandalismo anónimo, cuando lo que deberíamos estar viendo son cielos azules. El Times puede escribir sobre lo que quiera, pero esta historia es preocupante por varias razones. Una es que es frívola. Como si se hubiese dejado de considerar el contexto y se hubiera empezado a pensar de cero acerca de porque los niños se sienten más atraídos hacía marcar la propiedad privada. Otro problema es que el artículo repite una teoría que el Times ha sostenido durante décadas, que el graffiti es un signo de la decadencia urbana; esto a pesar de que por su naturaleza es un arte al alcance de todos que fácilmente puede mejorar o lastimar una comunidad. Imaginemos que el porno o el ballet fueran considerados igualmente soft-core, o si todos los riesgos corridos tanto en Wall Street como casinos fueran considerados apuestas. En ambos casos las consideraciones serían ciertas, pero algo no estaría bien. El graffiti puede causar daños severos, pero los ejemplos mostrados en el slide show del Times indican que hay más que decir. Mi mayor inconformidad se encuentra en la forma en que el artículo trata de presentar una realidad equilibrada. En lo que aparenta ser un artículo sofisticado, el Times reporta que “El crecimiento del graffiti ha detonado preocupación en los oficiales de las ciudades y ha reabierto el debate acerca de si se debe glorificar esta forma de expresión ya sea mediante museos, tatuajes o televisión o si solamente contribuye al deterioro y decadencia económica”. Y ahí, de un momento a otro, lo tenemos: El Times reflejando la opinión de Fox News. La explicación más aceptada señala a la cultura, no a la economía o la política, y sugiere que una guerra en la cultura se esta gestando así como su centro en el debate público, también menciona que el peligro real son los curadores así como otros liberales que promueven la transgresión en las artes y se niegan a ir contra la corrupción; sin duda alguna pues esos son votantes relativos y no reales. En la siguiente línea el Times presenta una explicación más plausible: “También está comenzando un debate acerca de lo que puede estar causando el reciente crecimiento del graffiti y si este podría ser un indicador de que la ansiedad y la alienación están creciendo en las zonas urbanas difíciles debido al gran desempleo y los efectos de la recesión”. ¿ Es eso cierto? De hecho, incluso el graffiti que no es considerado destructivo esta en ascenso por la misma razón, los barrios se reúnen en torno al arte cuando nada más interesante es presentado por sus líderes. La comparación de ambas explicaciones, una donde la cultura daña a la economía y otra donde la economía daña a la cultura, no es muy objetiva; no, es una falsa equivalencia que impulsa al lector a creer que el estado debería estar tratando los síntomas antes que las causas. El Times esta enseñando a sus lectores los mismos hábitos de negación y alucinaciones que se encuentran en el centro de la decadencia nacional. Uno puede imaginarse la respuesta más aceptada: más policías en lugar de más trabajos o programas de verano. Mas comunidades cercadas en lugar de más inversión pública. Más ciudades en agonía por las legislaturas locales, en lugar de elevar los impuestos para impulsar la economía. Y la verdad se queda estancada. El graffiti puede ser un signo de decadencia, y las ciudades grandes y pequeñas, como los suburbios o áreas rurales alrededor de ellas, están luchando contra problemas muy serios. La mayoría de esos problemas han sido generados por hombres en traje, no por artistas con tennis. Hasta que los votantes en esta nación (y en otras), afronten este hecho, no hay mucho que hacer, excepto talvez, tomar un momento en que nadie este viendo para hacer de una mala situación una buena.

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